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GASOLINA: PRIMERA CRISIS DE COMUNICACIÓN PARA AMLO

La crisis que sufre México desde hace unos días por el desabastecimiento de combustible en la mayor parte de los estados, se ha convertido también en la primera crisis de comunicación grave para el Gobierno de López Obrador desde que llegó al poder.

A pesar de que una parte importante de la opinión pública entiende que el problema de distribución de carburante es producto de una medida que busca acabar con una práctica corrupta que ha representado, según fuentes oficiales, la pérdida de hasta 60.000 millones de pesos al año, el departamento que dirige el periodista Ramírez Cuevas no ha sabido, hasta el momento, resolver la incertidumbre y desinformación que existe sobre este grave problema. Analicemos por qué afirmo esto.

1.- El 90% de las crisis de comunicación son previsibles. Este axioma para cualquier profesional de la comunicación no parece que lo conozcan muy bien en el Gobierno federal. ¿No era previsible que la población reaccionara como ha reaccionando al crecer el rumor de que no iba a haber combustible? No se ha tomado ninguna medida que pudiera paliar el descontrol que ha habido y sigue habiendo en las gasolineras, y no se informó previamente de las medidas que se iban a tomar. Una campaña informativa previa coordinada con los Estados, en los que el papel de las policías municipales y federal sería parte importante, hubiera ayudado a generar más confianza, además de evitar situaciones como las que se han vivido este pasado fin de semana en muchos surtidores de combustible.

2.- Presión máxima: estamos en la fase de la crisis más aguda desde el punto de vista comunicacional.  Los mensajes que se están transmitiendo desde el Gobierno, lejos de tranquilizar, están generando mayor temor. Hoy, lunes día 7, el presidente de la República comentó que “el cierre de ductos de Pemex continuará hasta ver quién se cansa primero”.  ¿Es este el mensaje más adecuado para tranquilizar a la población? Creo que no. Las redes sociales del Gobierno, especialmente Twitter,  están en una actitud muy reactiva frente a este problema, cuando deberían ser la pieza clave para reconducir el conflicto.

3.- ¿Existe un equipo de crisis? Por la forma cómo se está llevando a cabo la situación no lo parece. Lo único positivo es que los pocos mensajes que han salido desde otras secretarías de gobierno han sido congruentes con el mensaje central de lucha contra la corrupción.

4.- Estabilización y post-crisis. Es difícil saber cuándo se va a normalizar la situación de suministro con los mensajes que están llegando desde el Gobierno a la población. Aún así, si son ciertos algunos rumores que apuntan a dos o tres días, López Obrador y su gabinete han perdido una parte importante del rédito que desde el punto de vista de su reputación podrían haber obtenido de una medida con la que la mayor parte de la opinión pública mexicana se muestra comprensible, e incluso la apoya.

Ni improvisación ni la precipitación en la gestión de crisis de comunicación.

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